Miquel Mont

Mal Tiempo Del 12 de diciembre de 2019 al 2 de febrero de 2020

Nota de prensa y C.V.
Miquel Mont. Mal Tiempo. Piso superior.
Miquel Mont. Mal Tiempo. Piso superior.
Miquel Mont. Mal Tiempo. Piso superior.
Miquel Mont. Mal Tiempo. Piso superior.
Miquel Mont. Mal Tiempo. Piso superior.
Miquel Mont. Mal Tiempo. Piso superior.
Miquel Mont. Mal Tiempo. Piso inferior.
Miquel Mont. Mal Tiempo. Piso inferior.
Miquel Mont. Mal Tiempo. Piso inferior.
Miquel Mont. Mal Tiempo. Piso inferior.
Miquel Mont. Mal Tiempo. Piso inferior.
Miquel Mont. Mal Tiempo. Piso inferior.
Miquel Mont. Mal Tiempo. Piso inferior.
Miquel Mont. Mal Tiempo. Piso inferior.

 Esta exposición es el fruto de muchas dudas, preguntas e incertidumbres que me acompañan desde hace ya tiempo. Acerca del papel y de la posición de la actividad artística hoy día frente a la gravedad del cambio climático y a la profunda crisis social y política producida por el neoliberalismo. 


Sobre el qué hacer, ¿para qué?. 

Sobre el cómo. 

Continuar pintando, entonces, ¿tiene sentido?, ¿por qué y para quién? 

¿Realizar, todavía, objetos para el deleite estético, para un mundo del arte funcionando mediante la especulación de feria en feria, reciclando un capital producto de la renta y de las finanzas?. 

Sin avanzar respuestas, ya que no pretendo tener o dictar soluciones, individualmente lo que puedo intentar es esbozar vías y actitudes basadas en mi nivel de percepción y de experiencia, como artista viviendo en Europa. Pienso con la ansiedad que genera la incertidumbre de nuestra proyección en el futuro, totalmente minada hoy por la realidad presente del Antropoceno. Y que conlleva la probabilidad, cada día mayor, de una catástrofe sin precedentes, de un hundimiento generalizado de nuestro sistema de vida hacia el que nos dirigimos aceleradamente. Hemos impactado la realidad y somos incapaces de prever las consecuencias. De un lado las previsiones científicas de nuestro futuro son, en su gran mayoría, verdaderamente alarmantes, y por el otro, las reacciones de las instancias de poder y de los gobernantes son inadecuadas, negacionistas o totalmente desconectadas, más propias de una visión esquizofrénica de la realidad que de una actitud responsable y consciente del bien común. 

El futuro en el que creíamos antes era un futuro ligado al fantasma de un espectador ideal, al de una obra perenne, relativamente autónoma a través de las épocas, fruto de una ilusión propia del arte moderno occidental. Este futuro era inseparable, también, de la concepción de un tiempo lineal y homogéneo, propio del evolucionismo moderno; actitud que ha reducido nuestro entorno terrenal a un almacén utilitario de recursos. Un tiempo supuestamente continuo que el capitalismo neoliberal privatiza y fragmenta para rentabilizar cada uno de nuestros actos, incluyendo aquellos que podemos creer más subjetivos. Un tiempo que se pensaba universal también, necesario para creer en un progreso infinito, como proceso inasible de consumo, en la continuidad productivista del capital. 

Frederic Jameson escribió hace unos años que resulta más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. Y, ahora, cuando sabemos que los recursos se agotan, la biosfera desaparece, las especies se extinguen, la temperatura aumenta, las aguas contaminadas de los océanos suben de nivel, cuando llueve literalmente plástico en los Pirineos... ¿qué futuro posible nos queda entonces para imaginar un mundo que incluya el cambio climático con su cohorte de desastres ecológicos y extinciones en masa programadas?. ¿Cómo imaginar posibles tiempos en los que poder proyectarnos sin caer en la esquizofrenia, en la negación, la depresión o el nihilismo?. ¿Cómo repensar lo común cuando los grandes conglomerados de la revolución digital (los GAFA) han saboteado las condiciones posibles del intercambio democrático?. 

MAL TIEMPO es el título de un ensayo teórico (1) que intenta reflexionar sobre la apertura inédita que aporta el desastre ecológico global: la posibilidad de imaginar y experimentar otros regímenes temporales, otras maneras de pensar, otra formas de reinventarse y reapropiarse nuestra historia. Nos sugiere pensar en otras maneras de producir, de colaborar, de idear la creación de formas plásticas. Nos muestra, también, que la propensión de la realidad a oponer una feroz resistencia hacia nuestra voluntad de dominarla es, en el fondo, inquebrantable. 

El mal tiempo es la desmesura y lo inédito del desastre ecológico. El de las tormentas de ese futuro inestable, que se afirma delante de nosotros para intensificarse y que incluye fragmentos de un (( advenir )) sin visión clara. Y lo hace despedazando los otros tiempos coexistentes del período moderno, el de un tiempo lineal y hegemónico, el de una presencia permanente y continua, para dar lugar a una percepción de fragmentos dispersos inconexos. En ellos el presente en el que los percibimos incluye los restos del pasado, y podemos leer en ellos simultáneamente la amenaza permanente hacia la vida y la posibilidad de un cambio atmosférico y político. 

Este mal tiempo me conduce hacia lo inestable, hacia lo ligero, lo efímero, lo inmediato, lo incompleto, lo inacabado. Así, plásticamente, esta exposición está compuesta de un conjunto de dibujos, textos, referencias, collages y piezas pequeñas, presentadas con un dispositivo visual concebido como una instalación para el espacio en dos niveles de Trinta. Nombres de medicamentos psicotrópicos conviven con papeles y cartones pintados, con gestos simples, directos y discontinuos buscando un diálogo plástico y sensible entre unos y otros. Empleando para ello un vocabulario simplificado de líneas, planos, franjas o bandas y con una paleta reducida de colores, con materiales y soportes con los que trabajo cotidianamente. En una tentativa de compartir ideas, formas y experiencias sensibles con el público que venga a visitarla. 

Miquel Mont, 2019. 

1. Mauvais temps, antropocêne et numérisation du monde, Gérard Dubey et Pierre de Jouvancourt, 2018, éditions Dehors.






This exhibition is the result of many doubts, questions and uncertainties which I’ve had for some time; thoughts about art and its position and role today faced with climate change and the profound social and political crisis brought about by neoliberalism. 

Thoughts about what to do and why do it. And how? 

To continue painting, then. Does it make sense? Why and for whom am I doing it? 

Should I continue to produce objects of aesthetic delight for an art worldbuilt on speculation, recycling asset and financebased capital from one art fair to the next? 

Without offering up answers – something I don’t intend to impose –all I can do as an individual is to try to sketch out pathways and points of view based on my personal perceptions and experiences as an artist living in Europe. 

I reflect on all this with anxiety, faced with an uncertain future made even more so with the present reality of the Anthropocene. The growing possibility of an unprecedented catastrophe. Of our life-system sinking rapidly into the depths. We have blown our reality and are incapable of foreseeing the consequences. On the one hand we are faced with alarmingscientific prognostics for our future and on the other, inadequate, denialist or completely detached reactions of government agencies and bodies – reactions seemingly born of a schizophrenic vision of reality rather than that of a responsible attitude working for a common good. 

The future in which we previously believed was a future linked to an idealised spectator which didn’t exist. A futureborn of an illusion conceived by modern western art, a future of perennial, relatively independent artwork. This future was also inseparable from the conception of time as linear and homogenous, belonging to modern evolutionism; a way of thinking that has reduced our planet to a mere storage system for resources. A supposedly continuous time, privatised and fragmented by neoliberal capitalism in order to make each and every one of our actions profitable, including those we believe more subjective. A time which was equally considered universal; necessary to our belief in unbounded progress,an unattainable process of consumerism and constant economic productivity. 

A few years ago, Frederic Jameson wrote that it is easier to believe in the end of the world than to imagine the end of capitalism. And now that we know that the world’s resources are drying up, the biosphere is disappearing, species are becoming extinct, temperatures are increasing, water levels of the polluted oceans are rising and it is literally raining plastic in the Pyrenees... what possible future is there in which we can imagine a world existing with climate change and a whole range of ecological disasters and programmed mass extinctions? How can we imagine possible future moments for ourselves without succumbing to schizophrenia, denial, depression or nihilism? How can we redefine the norm when the giants of the digital revolution (GAFA) have sabotaged all chances of a democratic exchange? 

MAL TIEMPO (Bad weather/Bad times) is the title of a theoretical essay (1) that attempts to reflect on the unprecedented opportunity brought about by our global environmental disaster: the possibility of imagining and experimenting with other time systems, other ways of thinking, of reinventing ourselvesand reconsidering our history. It suggests alternatives in the production, collaboration and conceptions behind the creation of visual art. It also shows us the fierce resistance that reality tends to have towards our desire to dominate it; a resistance that is, deep down, unshakeable. 

Bad weather is the extremeand the unprecedentedin our environmental disaster; the storms of our unstable future which plants itself in front of us and grows stronger. A future which includes fragments of ((a time to come)) with no clear vision. It does so by breaking up the time systemscoexisting with our present one, our linear, hegemonic, permanent and consistent present time; resulting in unconnected, dispersed fragments made up of our perceived present mixed with remains of our past, containing simultaneously the permanent threatto life on earth as well as the possibility of atmospheric and political change. 

This bad weather leads me to instability; towards the insubstantial, the ephemeral, the immediate, the incomplete, the unfinished. Therefore, visually, as art, this exhibition is made up of a combination of drawings, texts, references, collages and small works, displayed as an installation for Trinta’s dual-level gallery space. Names of psychotropic medicines go side by side with painted papers and boxes, with simple, direct and discontinuous marks attempting an artistic and sensitive mutual dialogue. A stripped-down vocabulary is used – lines, planes, strips or borders –with a reduced range of colours and materials and props that I use daily. An attempt at sharing ideas, forms and sensory experiences with the public who come to see it.


Miquel Mont, 2019. 

1. Mauvais temps, antropocêne et numérisation du monde, Gérard Dubey et Pierre de Jouvancourt, 2018, éditions Dehors.



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