Eva Lootz

Pelos en la lengua Del 24 de Junio al 26 de Julio 2021

Nota de prensa y C.V.

 Pelos en la lengua 


¿Por qué lenguas? 

¿Por qué peludas? 

Quien no tiene pelos en la lengua dice lo que piensa, habla supuestamente sin rodeos ni cortapisas, dice lo que la cortesía, a otra persona tal vez, le haría callar y a menudo dice lo primero que se le pasa por la cabeza y sus palabras pueden herir. ¿Es no tener pelos en la lengua lo mismo que ir “al grano”?No necesariamente, "ir al grano” no solo es no herir susceptibilidades sino se encuentra con la dificultad de acceder a lo esencial a través de las palabras, como si eso fuera tan fácil, como si las cosas no tuvieran su lugar propio ante el asedio optaran por retirarse, como si para definir un concepto no hiciera falta saltar de palabra en palabra, como si fuera fácil encontrar el camino / entre tamo y toma / entre palo y pelo / entre nudo y nido / entre nado y nodo / entre pino y pena. No te andes con rodeos le decimos a quién se anda con circunloquios y celebramos a quien sabe ir al meollo de la cuestión. Como si para dar en el blanco con las palabras no hiciera falta una maestría. Extraordinario don: hablar con propiedad. 

El giro que caracteriza a quien no tiene pelos en la lengua esconde cierto reproche de brutalidad. Por eso decía José Bergamín que quien presume de no tener pelos en la lengua a la larga te acabará escupiendo. Por algo el idioma solo usa este giro en forma de negación. Como si, de tan incierto, había que dejar vacante el terreno de la lengua peluda hasta el punto de evitar su pronunciación. 

Pelos en la lengua describe la experiencia de alguien que, habiendo accedido a la necesaria instrumentalización del lenguaje para hacerse entender, siente sin embargo la ambigüedad del lenguaje, como cuando con la fiebre se le hincha a una la lengua en la boca y parece ser demasiado grande para hablar. 

Y, en otro orden, peor aún: apunta hacia una consciencia que sabe que entre las palabras y las cosas hay una brecha infranqueable, que hablar no garantiza el acceso a la realidad, que no somos nosotros los que hablamos, sino que es más bien el lenguaje el que nos habla a nosotros. 

Tener pelos en la lengua es, sin duda, hablar de una dificultad. Puede incluso ser hablar de una enfermedad. Dicen los médicos que este músculo de nuestra boca no presenta vellos pero, en ocasiones, las papilas pueden aumentar su tamaño y alargarse hasta el punto de parecer pelos, que, además, tienden a decolorarse al marrón o, incluso, al negro. Esto ocasiona que la persona se alarme, pero se trata de una patología, conocida como lengua vellosa, que tiene tratamiento y, en términos generales, no reviste mayor gravedad. De todos modos, despertarse de pronto con vellos en la boca no es como para no alarmarse…

La presente exposición incide en “lenguas peludas”;evoca el tema de la dificultad de hablar, la desazón que produce no tener palabras o incluso la pérdida de la lengua. Al salirme al paso en el Colegio de san Gregorio de Valladolid, el tema de los pueblos originarios cuyas lenguas se encuentran a menudo en peligro de extinción, el tema del dominio y la sumisión ejercido a través de la lengua, -que no otra cosa es la colonialidad-, se ha vuelto a activar en mí la inquietud por todo lo que una lengua supone.





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