Cesc Abad

El perfume de una idea Del 8 de abril al 15 de mayo 2021

Nota de prensa y C.V.
El perfume de una idea. Cesc Abad. Piso superior.
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El perfume de una idea. Cesc Abad. Piso superior.
El perfume de una idea. Cesc Abad. Piso superior.
El perfume de una idea. Cesc Abad. Piso inferior.
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El perfume de una idea. Cesc Abad. Piso inferior.
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El perfume de una idea. Cesc Abad. Piso inferior.
El perfume de una idea. Cesc Abad. Piso inferior.

 ¿Puede invertirse el planteamiento Darwiniano? De todas las especies que habitan nuestro planeta, ¿cuál ha evolucionado y hacia dónde?. Estas preguntas pueden ser fáciles de plantear, y posiblemente de resolver, si nos adentramos en el mundo distópico del artista Cesc Abad. 


El hombre se ha diferenciado del resto de animales por su capacidad de razonamiento, de pensamiento crítico y en definitiva por su inteligencia, y según los planteamientos de Nietzsche, incluso ha sido capaz de superar la esclavitud de la condición humana llegando a conseguir la libertad, lo que le permite dar rienda suelta a su creatividad. No obstante, puede pasar que, lo que parece la cúspide de la civilización, no esté pensada para el hombre, sino para animales capaces de desarrollar comportamientos más eficaces que los del ser humano. 

El perfume de una idea nos adentra en una especie de jardín del Edén, donde cada elemento del mismo tiene una función, el cual nos muestra las capacidades cognitivas que pueden adquirir los animales, tal y como lo puede representar CheckMate

Como contrapartida, nos sugiere la posibilidad de cuestionarnos la sabiduría y destreza del ser humano, tal y como escribe Pierre Boulle en su libro El planeta de los simios, “¿Los hombres razonables? ¿Los hombres detentores de la sabiduría?¿Los hombres inspirados por el espíritu? ... No, esto no es posible.” y al mismo tiempo, nos da la posibilidad de traspasar los límites de este jardín para transformar el concepto de “Bodegón”.

Sebastián de Covarrubias define el bodegón como el sótano o portal bajo donde se encuentra la bodega, un lugar donde se cocina y a donde acuden aquellos que no tienen quien les guise. Deriva del italiano y equivale a asaduras, tripas, y otras carnes y los que trajinan por allí van sucios y grasientos. Poco más de un siglo después el diccionario de autoridades relaciona el bodegón con la pintura pues se llaman así a los lienzos en que están pintados trozos de carne y pescado. 

Los bodegones o naturalezas muertas han formado parte de nuestro imaginario colectivo y el artista Cesc Abad lo ha querido incorporar a este proyecto reinventando el concepto con ingredientes distópicos. Cuando contemplas una obra de estas características, como Dialogue I o Conscience, aparecen nuevas maneras de interpretar el género del bodegón, y es inevitable dar paso a la necesidad de escribir sobre esta obra que mantiene una relación directa con el mundo animal y con la naturaleza, poniendo de manifiesto la versatilidad de la naturaleza muerta y la relación que se puede establecer con el mundo distópico del artista Cesc Abad. 

Cuando Diderot describió la obra de Chardin, Vaso de agua y chocolatera, hac.1760, lo hizo alabando la maestría del artista al conseguir una composición que daba importancia a la transparencia del agua dentro del vaso, y al brillo del barniz de la jarra. La describe al mismo tiempo como una naturaleza viviente, por la que circula el aire alrededor de los objetos. Por tanto podemos hablar de veracidad y de una excelente excusa para ensayar la práctica de la pintura, ya que el artista aprendía del natural, a partir de la copia de objetos que podía colocar a su libre albedrío. Este concepto de naturaleza viviente es el que pretende mostrar el artista Cesc Abad cuando nos situamos ante obras como Riding on summer day, en la que el animal es el soporte de un jarrón que se ha convertido en uno de los protagonistas de la obra, en la que la más antigua tecnología, la de la cerámica, ha permanecido invariable con el paso de los siglos, y sigue siendo pieza esencial en nuestra cotidianidad, permitiendo al artista ubicar en la obra la presencia humana. Cesc Abad los introduce los jarrones como un elemento más, con la naturalidad que propicia los mismos, y con unas decoraciones florales que, en algunos casos, recuerdan las porcelanas de la Dinastía Ming, de color azul cobalto. Todos ellos son el soporte de unas coloridas flores o bien de algún animal volador. 

A pesar de todo ello, Cesc Abad, siguiendo su instinto creativo, convierte los jarrones de sus cuadros en piezas escultóricas, presentes también en esta exposición. Cuando se descubrieron los primeros yacimientos con restos de cerámica griega, fenicia, romana, etc., se estudió desde el punto de vista arqueológico, analizando, fechando y arrojando luz a la forma de vida de nuestros antepasados. No obstante también se pueden estudiar desde el punto de vista interpretativo, destacando la iconografía, las formas y la función de cada una de ellas.

Las cerámicas de Cesc Abad, lejos de ser un descubrimiento arqueológico, son un descubrimiento iconográfico con múltiples figuras y lecturas, acompañadas de un colorido muy especial que confieren a sus obras una infinidad de visiones e interpretaciones. 

Al igual que sucede en las cerámicas griegas, las narraciones que podemos observar en las de Cesc Abad, tratan de explicar ciertas acciones que pueden ser tan cotidianas como el deseo, la lujuria, el misterio o la pasión, todos ellos conceptos que van intrínsecamente unidos a la naturaleza humana. 

La lectura o interpretación en sus cerámicas puede hacerse de abajo arriba, de derecha a izquierda o en sentido contrario, lo que permite que el espectador pueda disfrutar de diferentes historias o momentos que enriquecen a la condición del hombre. En cierta manera recuerdan un poco a los bajos relieves sumerios, cuyas historias se configuraban en franjas o registros alrededor de la vasija y cuyo contenido inicial era fundamentalmente religioso y votivo. En ellos también aparecían figuras sedentes o en procesión así como animales, que confieren a las piezas un registro narrativo. 

Amarillos, verdes, azules y rojos, confieren a estas cerámicas un color y brillo a caballo entre lo kitsch, lo pop y lo natural que tiene la vida misma. Quizás Cesc Abad quiera mostrarnos una nueva relación entre el hombre y el animal. 
Quizá estemos ante una involución de las especies, donde los verdaderos parias del planeta serán los hombres y mujeres que observan los deseos de la especie animal. Quizá estemos ante una nueva distopía que nos permite reflexionar sobre nuestro papel en el mundo, como una sátira del comportamiento humano. 
Quizá obras como Asking your mind o Acrobat plantean situaciones que hasta ahora no habíamos ni imaginado. 
Quizá Cesc Abad esté inventando un mundo para hablar del nuestro. 

 Mónica Marañón 2021.





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