Edu López / Teresa Moro

El humo de Walter / El mueble permanece Del 25 de mayo al 15 de septiembre de 2017

Nota de prensa y C.V.
Edu López. El humo de Walter.
Edu López. El humo de Walter.
Una casa de catorce millones de dólares. Acrílico sobre lienzo. 100x100 cms. 2012
Una casa de catorce millones de dólares. Acrílico sobre lienzo. 100x100 cms. 2012
Radio Museo (Mallet-Stevens). Acrílico sobre lienzo. 90x90 cms. 2015
Radio Museo (Mallet-Stevens). Acrílico sobre lienzo. 90x90 cms. 2015
Bauhaus con Gropius. Acrílico sobre lienzo. 100x100 cms. 2012
Bauhaus con Gropius. Acrílico sobre lienzo. 100x100 cms. 2012
En ruta (Transporte nocturno de información poética). Acrílico sobre lienzo. 92x73 cms. 2012
En ruta (Transporte nocturno de información poética). Acrílico sobre lienzo. 92x73 cms. 2012
Edu López. El humo de Walter.
Edu López. El humo de Walter.
Teresa Moro. El mueble permanece. Detalle exposición
Teresa Moro. El mueble permanece. Detalle exposición
Teresa Moro. El mueble permanece. Detalle exposición
Teresa Moro. El mueble permanece. Detalle exposición
Teresa Moro. El mueble permanece. Detalle exposición
Teresa Moro. El mueble permanece. Detalle exposición
Teresa Moro. El mueble permanece. Detalle exposición
Teresa Moro. El mueble permanece. Detalle exposición
Teresa Moro. Silla Plia. Gouache s./ papel. 15x23 cms. 2016
Teresa Moro. Silla Plia. Gouache s./ papel. 15x23 cms. 2016
Teresa Moro. Salón casa Zas. Gouache s./ papel. 28,50x38,50 cms. 2017
Teresa Moro. Salón casa Zas. Gouache s./ papel. 28,50x38,50 cms. 2017
Teresa Moro. Silla Selene. Gouache s./papel. 15x23cms. 2016
Teresa Moro. Silla Selene. Gouache s./papel. 15x23cms. 2016
Teresa Moro. Sillas Plia. Gouache s./ papel. 28,50x38,50 cms. 2016
Teresa Moro. Sillas Plia. Gouache s./ papel. 28,50x38,50 cms. 2016
Teresa Moro. Silla Superleggera. Gouache s./ papel. 15x23 cms. 2016
Teresa Moro. Silla Superleggera. Gouache s./ papel. 15x23 cms. 2016
Teresa Moro. Unidad apilable. Gouache s./ papel. 15x23 cms. 2016
Teresa Moro. Unidad apilable. Gouache s./ papel. 15x23 cms. 2016
Vista sala superior. Edu López
Vista sala superior. Edu López
Vista sala superior. Edu López
Vista sala superior. Edu López
Vista sala superior. Edu López
Vista sala superior. Edu López
Vista sala superior. Edu López
Vista sala superior. Edu López
Vista sala superior. Edu López
Vista sala superior. Edu López
Vista sala superior. Edu López
Vista sala superior. Edu López
Vista sala inferior. Teresa Moro
Vista sala inferior. Teresa Moro
Vista sala inferior. Teresa Moro
Vista sala inferior. Teresa Moro
Vista sala inferior. Teresa Moro
Vista sala inferior. Teresa Moro

 Edu López 


El humo de Walter 

El humo de Walter se nos muestra aquí como motor de una pasión extraña e inevitable que se alimenta del rescate a que nos vemos obligados todos los días, y del que el artista recupera un fragmento a modo de pequeña enciclopedia de su propio desasosiego ante un panorama que amenaza ruina. Aunque la inclinación hacia la imagen popular, hacia el cartelismo o el TBO sigue siendo muy evidente en estos trabajos, el artista no puede desprenderse de su raíz fuertemente emparentada con el gesto independiente de las primeras vanguardias (en especial con artistas como Picabia o Duchamp) desviando el peso de lo popular hacia su trastienda e invitando a un juego de lecturas paralelas que, inevitablemente, enriquecen la muestra alejándola de la heladora actitud citista del arte puramente pop. Siempre cuidando un lenguaje que no se aleja de la pintura, pero que se asoma, mediante el uso del recorte y la cita, a su límite más incierto, Edu López ordena la primera arquitectura de Gropius junto a los dibujos a línea clara del Hergé más rectificado por Jacobs; una parte del proyecto de ciudad utópica de Wallace Stevens junto a fragmentos de cómic de mediados del siglo XX; el color plano junto a una suerte de furia expresionista altamente tóxica; paisajes cada vez más extraviados, junto a heroínas de tbo, fintas tipográficas o interiores de falso confort (más contenedores de mensajes ocultos que simple diseño de una comodidad siempre deseada). Consciente de la ingenuidad perdida, El humo de walter propone, desde su título, una lectura múltiple que invita al espectador a participar en la construcción de un relato propio tan perverso como gratificante. _________________________________________________________________________________________________________________

Teresa Moro 

El mueble permanece 

“Construye para la eternidad y los objetos podrían convertirse en reliquias del pasado. Construye para una generación y podrían durar varias generaciones” Jean Prouvé.  

“El hombre pasa y el mueble permanece: permanece para recordar, para testimoniar, para evocar a quien ya no está, a veces para desvelar algunos secretos celosísimos, que el rostro del hombre, su mirada, su voz ocultaban tenazmente”. Alberto Savinio. 

En la galería Trinta se presentan mis dos series sobre mobiliario del siglo XX. Una que traza un panorama de mis vínculos con piezas italianas de la segunda mitad del siglo. Y una anterior que rastreaba el origen de una silla Standard de Jean Prouvé. En ambas, mi acercamiento e interés hacia los objetos tiene un detonante afectivo, para después sin una meta marcada, ir avanzando en una deriva que me lleva a visitar distintos lugares y a conocer a fascinantes creadores. 

Linea Italiana, 2016-17 

Surge a raíz de la invitación para hacer un proyecto en Italia. Para mi fue sorprendente el afloramiento de un caudaloso reguero de nexos casuales y sintonías personales con el mobiliario italiano. Y decidí darle forma de instalación de dibujos, trazando un diagrama que recogería el Inventario de todos los vínculos que me unen de algún modo a esas piezas de diseño. El punto de arranque es la casa museo de Morandi, en Bolonia. En sus instalaciones donde se conservan los objetos del artista, usan la silla PLIA de Piretti. Objeto de culto, superventas desde su presentación en 1968. Se sigue vendiendo en la actualidad y ha inspirado numerosas imitaciones. Identifico una versión española de los años 80 en una cocina familiar. El gráfico se va abriendo en ramas para marcar nuevas conexiones, como la que detecto con la silla plegable que regalamos unas navidades a mi suegro. Resulta ser el modelo PRAIA, que comercializó el editor boloñés Dino Gavina en los años 60 inspirándose en un diseño anónimo del s.XIX, . También he averiguado que los muebles que decoran el salón del apartamento de unos amigos donde pasamos unos días el pasado agosto, son todos piezas originales de la época más brillante del MADE IN ITALY. Las mesitas apilables donde apoyábamos las cosas son las MAREMA, creadas por GianFranco Frattini en 1967. La mesa baja del salón en la que jugaban a las cartas los niños, es el mueble bar BACCO obra de Sergio Mazza de 1967, y las butacas de colores se llaman GAIA, son de Carlo Bartoli, del 65 y forman parte de la colección permanente de diseño del MOMA. Durante años he dado diversos usos a un modulo de plástico naranja que recogí en la calle cerca de mi antiguo estudio. Hoy sirve de mesilla de noche a mi hija, y se que es una UNIDAD APILABLE DE ALMACENAJE 4970/84, diseño de Anna Castelli del 67 para Kartell. El relato se cierra en mi casa en Madrid, con otro de mis “hallazgos callejeros” que ha dejado de ser anónimo. Los 2 taburetes que tuve la pulsión de rescatar, porque me parecieron especiales, después de que alguien los hubiera abandonado en la basura, se llaman EFEBO y los diseñó el americano Stacy Dukes en 1966 para la empresa Artemide de Milán. 

Intento de Apropiación de una silla de París, 2015-16

Mi investigación sobre aquella silla solitaria que me encontré en el estudio de la Ciudad Universitaria en París, me llevó primero a la cafetería de la Residencia de Ingenieros Industriales (ya no existe, porque fue cerrada debido a los destrozos que sufrió en Mayo del 68). Jean Prouvé fue el encargado de amueblar aquel recinto inaugurado al terminar la guerra a principios de los 50. Al continuar mis pesquisas me interesó la casa que en esa misma época Prouvé se construyó en la ciudad de Nancy donde estaba ubicada su fábrica. Siempre echó mano de sus diseños y prototipos para decorarla. En el comedor además de las sillas Standard, la familia tenía una curiosa mesa de 3 patas que Pierre Jeanneret les había regalado especialmente pensada para ellos. El diseñador francés buscó siempre en sus creaciones la sencillez y la economía de producción, sin embargo, aquellos muebles firmados por él, bellos y funcionales, son ahora preciadas piezas de colección.
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